Como viene siendo habitual en los tiempos que corren de nuevo ha vuelto a suceder, que un anciano con 94 años hace ya tiempo fue dejado por su familia y amigos para que sobreviviera, si podía, por sus propios medios y en un abandono total y absoluto.
Alguien que desde su nacimiento dio vida, creo riqueza, generó trabajo y con el devenir de los años fue primero retirado y después abandonado a correr su propia suerte. Sobrevivió a una guerra civil, a una guerra mundial y a riadas como la del 1957 que arrasaron vidas y haciendas, y sin embargo siguió dando trabajo y vida con su agua propiciando que muchas familias pudiesen llevarse algo a la boca cuando había más bien poco que comer.
Ese venerable anciano es nuestro querido “Pou del Quint”, que como sucede en muchas ocasiones cuando ya no se es útil, se abandona como un trasto viejo e incluso se carga, en ocasiones, contra todos aquellos que nos empeñamos en denunciar su abandono, porque nunca queremos oír que se nos recuerde y afee nuestras malas acciones para que nuestra conciencia se quede tranquila.
Quizás un grupo de nostálgicos, que algunos no dudarían de tachar de “chalaos”, por la lucha que hemos emprendido para la defensa de ése anciano, y que los últimos años de su vida se desarrollen en un entorno adecuado, y podamos compartirlo con las generaciones venideras como una herencia que recibimos de nuestros mayores y que estamos obligados a proteger y mejorar para transmitirlo a los que vienen detrás.
No cabe ni la menor duda que las obras como residencias, colectores, asfaltados de calles, colegios, etc.etc…son muy necesarias para nuestra sociedad pero también lo es velar por nuestro patrimonio cultural y por supuesto dentro del mismo figura nuestro Pouet del Quint, pero además con una clara connotación sentimental aparte de las ya mencionadas puesto que varias generaciones de mislateras y mislateros se han declarado su amor a lo largo de los años y a la luz de la luna, en las inmediaciones del mismo.
Es completamente necesaria ¡YA! la declaración de edificio protegido patrimonio de Mislata para evitar su desaparición y constante degradación y necesario que tanto las autoridades municipales, partidos políticos, asociaciones culturales y de cualquier otro tipo y vecinos en general nos unamos para defender y proteger a este “anciano” que tanto nos ha dado y que nos puede seguir dando con la instalación de un museo etnológico junto con parcelas cultivables y una zona de recreo y esparcimiento a su alrededor para que los niños de nuestros colegios aprendan el duro trabajo de la agricultura practicándolo y el compromiso del ser humano con la naturaleza, además de cumplir con ese compromiso de protección a la huerta de nuestras autoridades Autonómicas y que dicho proyecto no se quede como tantas otras veces en agua de borrajas.
Si no somos capaces de unirnos en la defensa de nuestro patrimonio, corremos el peligro de que las generaciones venideras nos sonrojen la cara por haber destruido algo que les pertenece por derecho propio.
Julián Martínez Barrios
Presidente de la A.VV. Barrio de El Quint
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Ese Venerable Anciano








