La Opinion de los Vecinos de El Quint.

Carta abierta al señor Manuel Corredera, alcalde de Mislata


Quiero dar mi incondicional apoyo y respaldo a la Sr. Herminia Llop, funcionaria de carrera del Ayuntamiento de Mislata (Valencia), que fue suspendida, de manera claramente arbitraria e injusta, por el simple hecho de hacer bien su trabajo y cumplir con sus obligaciones como Interventora.

Considero inadmisible e intolerable que la corporación local que usted preside, continúe con el acoso hacia una funcionaria que, simple y limpiamente intenta hacer sus tareas profesionales, con el debido rigor y ajustándose a la normativa legal vigente.

En mi nombre, quiero manifestarle que tengo la esperanza y convencimiento de que cesarán las inadmisibles y bochornosas persecuciones y descalificaciones contra Herminia Llop. Pero también considero urgente y necesario, que la corporación de Mislata procede a resarcir y compensar económicamente a la citada funcionaria, dado los numerosos daños ocasionados por un comportamiento irresponsable y alejado de la legalidad, protagonizado por unos políticos y representantes públicos que han olvidado la obligación de respetar, acatar y cumplir (y hacer cumplir) el ordenamiento jurídico vigente.

Castigar y suspender de empleo y sueldo a una funcionaria durante 6 meses por hacer bien su trabajo, es algo intolerable y propio de caciques medievales. Por eso, los ciudadanos que realmente amamos la convivencia democrática, tenemos el deber de ponernos al lado de las víctimas y de todas aquellas personas que son objeto de acoso injustificado y sanciones arbitrarias e ilegales.

Insisto, en que me siento profundamente apenado y avergonzado, al constatar la falta de ética y respeto que demuestran algunos representantes políticos a la hora de permitir que los funcionarios de carreras puedan cumplir con sus obligaciones laborales.
Hace ya tiempo que el Ayuntamiento de Mislata debería haber hecho públicas sus disculpas, a la vez que facilitaba la plena incorporación en su puesto de trabajo a la funcionaria de carrera, tan injusta y miserablemente separada de su labor profesional.

Los funcionarios no son correas de transmisión de ninguna formación política o interés privado. Los funcionarios y empleados públicos tienen que ajustarse únicamente a las normativas legales, evitando siempre aceptar presiones o coacciones de cualquier particular, colectivo o partido político. Así debe funcionar siempre una administración, velando por el interés general y evitando las manipulaciones torticeras.

A la espera de sus noticias y con la esperanza de que el Ayuntamiento de Mislata que usted preside, deje de comportarse de forma antidemocrática y aprenda a respetar, con el debido rigor la legalidad vigente en aras a la convivencia, se despide atentamente.

Antonio Marín Segovia