| ADIOS QUERIDO POUET |
Desgraciadamente solo podemos estar hablando en estos momentos de cuatro ladrillos mal amontonados que resisten el peso de una cubierta fuertemente dañada por el que el paso del tiempo, y este se cuela y hace más grande si cabe la herida. Herida esta, que nadie quiere curar pese a tener los primeros auxilios en un botiquín de andar por casa. Que muchos fanfarronean querer ponerse manos a la obra y curar este viejo y vetusto Pouet nuestro de gran historia y arraigo entre los mayores.
De entre lo poco de historia patrimonial de nuestra querida Mislata, es sin duda el Pouet el primero de estos, pero a la vez el último. Sí, el último de los vestigios de una gran labor para la que fue construida y que en 1915, como reza su cenefa, fue puesto en funcionamiento y del que manó para el municipio prosperidad y riqueza para lo que lo puso en pie la comunidad de regantes de la partida del Quint.
Como decía aquel spot de televisión “no pesan los años, pesan los kilos.” Al Pouet le pesan y muchos los miles de kilos que tiene que aguantar desde hace años, desprovisto del auxilio necesario para evitar lo peor. Y ya lo podemos avanzar. El Pouet caerá, no lo dudéis. Muchos serán los lamentos de aquellos que pudiendo haberlo restaurarlo no lo han hecho a tiempo. Muchas voces se quejaran. ¿Y qué? Solo era una ruina y ahora material de escombro con el que parchear cualquier agujero una vez reciclados sus materiales, al menos habrá servido para algo ahora. Pues en este momento es un incordio para administración local y autonómica. Para la primera porque no pinta nada. No pinta nada pese a haber realizado una memoria estimada de gastos de las distintas obras que podrían salvaguardarlo, y nada se hace al respecto. Y para la segunda porque impide el progreso que genera una ronda para vehículos
Dejadez absoluta. No ha servido de nada que un incendio amenazara el entorno donde se ubica para que los políticos de turno hagan algo. Se han puesto una venda en los ojos y tapones en los oídos. Los matojos crecerán pronto, el tiempo se acaba y el Pouet no puede defenderse. Pero el humo del incendio ahogará a los que han pasado de él, puesto que el amor que esta A.VV. siente por el Pouet, no dejará títere con cabeza y hará uso de la justicia. La que no ha recibido en pie y con la que exigiremos responsabilidades a quien corresponda por dejación y demás imputaciones que puedan derivarse.
Podemos decirlo ya, el Pou del Quint ha desaparecido y con él una parte de la esencia de pueblo de Mislata, gracias a los que mandan.
J.L.A.B.