Éstas aquí.: Pouet La Partida del Quint

La Partida de El Quint  


En los años cuarenta del siglo pasado, vivía en la parte más occidental del pueblo, al final de la calle de los Ángeles. Allí los campos de hortalizas y el camino de los carros, rompían la línea de casas de las últimas calles. U na fábrica de aceites, que llamábamos “la Grasa” y una bodega, la de “Higinio”, eran puntos de referencia, de una zona nueva de expansión, que poco a poco iba surgiendo.
Una calle anterior, “Los Pinos”, conservaba en sus casas de labriegos, de anchos muros encalados, la herencia del pasado. En uno de los extremos de dicha calle, por una pequeña bajada, se alcanzaba la carretera, “Camino Real de Madrid”, obligando a los carros a bajarla lentamente. La última casa quedaba como atalaya a occidente, siendo mirador del movimiento diario de entrada y salida de personas y vehículos que llegaban al pueblo o lo cruzaban, en busca de la ciudad.
En la parte opuesta de la carretera, una calle que se perdía en la huerta, mostraba una pintada sobre la pared, que hoy todavía se puede parcialmente leer:

Se prohíbe ir a la huerta a coger caracoles y brozas bajo la multa de 50 Pts. La Hermandad de labradores “

Unos altos y frondosos árboles “plataneros”, se alineaban a ambos lados de la carretera, siguiendo el curso del Tranvía 22, que hacía su ruta hacía Manises. Después de dejar la última calle “Marques de Villores”, el tranvía tenía que realizar el “cambio de vía” antes de abandonar los límites del pueblo. Los oriundos del pueblo lo llamábamos “el Cruce”.; junto al mismo, algunas casas y un pequeño Bar, hacían de vigilantes de aquel entramado de vías.

De aquellas familias que vivieron en el “Cruce”, todavía podemos recordar algunos nombres. Aviñó (conocido como: el Chato) me contaría que en una de ellas, vivió su abuela Josefa Zanón, y su marido Cabrera, más conocida por la Tía Pepa ”la del Cruce”. Otro de los vecinos sería el “Tío Colás”. Mas tarde se establecería un pequeño Bar, cuyo propietario, se llamaba Guerrero.

A la derecha de la carretera, solo había que destacar el edificio de Hidroeléctrica, ya en terrenos de Quart y el “abrevadero” donde las caballerías, hacían un alto en el camino. Todavía no se había construido el Hospital Militar.

En nuestra infancia, aquel tramo de carretera que alcanzaba los límites de Quart, parecía ser mucho más largo, de lo que en realidad lo era. Nuestra mentalidad infantil lo desproporcionaba.
Cuantos de nosotros, recordamos los paseos en domingo, por la senda de tierra, junto al adoquinado de la carretera.
Mi memoria, recuerda aquella época, con nostalgia y añoranza.; el entorno, la gente que se cruzaba al pasar, “lligó y cabáç” al hombro; el carretero sentado a la barra del carro, jaleando al caballo…
En verano y en fiestas, era frecuente acercarse a pie hasta el vecino pueblo… y al regreso por la noche en el tranvía, a su máxima velocidad junto al conductor, balanceándote, siguiendo los vaivenes que daba el mismo, que parecía querer salirse de la vía. La mayoría de los actuales vecinos del “Quint”, no llegarían a vivir aquella época, ni por supuesto los pioneros...
No sería hasta los cincuenta, del siglo pasado, cuando un vecino del pueblo, Vicente Pamblanco Cervera, y su familia, correrían la aventura de construir sobre un pequeño solar, en lo que hoy es la calle Pizarro, un edificio para vivir. Por entonces aquella parte de Mislata, más bien un arrabal, no disponía de servicios adecuados para la casa, teniendo que tomar agua, para el lavado, de una próxima acequia, así como, el suministro de alumbrado de la factoría de Novopan. Después de los Pamblanco, llegaría la familia Romero y así sucesivamente…
La evolución demográfica del barrio “Quint”, es suficientemente conocida, calculándose en varios miles los “mislateros” que lo habitan actualmente, siendo sus primeros pobladores, en su mayoría de: Cuenca, Albacete y Teruel.

Mislata en aquella época era eminentemente agrícola.
Bastaba acercarse a aquella zona, para contemplar la belleza de los campos. Mislata tenía guardias que atendían la vigilancia de los campos; nombres conocidos, como “el Gall” o “el Roig”. En ocasiones corríamos entre campos y acequias, para evitar la sola presencia de tales “autoridades”.En tus correrías a menudo te encontrabas con labradores en sus labores del campo.
En nuestro paseo actual todavía encontramos los restos de una de las típicas barracas construidas de madera y paja, donde se guardaban las cebollas recogidas del campo y que conserva parte del esqueleto de madera en pié, desafiante, permaneciendo erguida hasta que los azotes del viento o la mano depredadora del hombre acabe con su historia.

Mislata entonces tenía molino de harina y muchas industrias; pero lo verdaderamente prioritario eran los campos de cultivo, las hortalizas y los árboles frutales, destacando las higueras, frente a la puerta de la alquería, o junto a los ribazos de las acequias. Había sombra donde cobijarse del fuerte calor en las horas punta; todavía se escuchaba el ruido del agua de las acequias; el croar de las ranas y se iba a la caza de la mariposa o el “parotet”.

La historia de un pueblo la hacen los ciudadanos del mismo y también los lugares en que vivieron. Bueno es recordar, los que todavía podemos hacerlo, una época pasada de nuestra vida, en la que las escapadas por las tierras fértiles de la partida del “Quint” llenaron nuestras horas, a la salida de la escuela. Una historia vivida por unos cuantos, que no podrá ser historia para otras generaciones mas recientes. De ahí la suma importancia que para los que estamos a las puertas de los setenta, podamos contar a los mas jóvenes, como era aquella parte de Mislata, llena de encanto,


Hoy desde la distancia, la Partida del “Quint” la recordamos con frescura y cariño, hasta el punto, de que todas las cosas que muchos mislateros hemos vivido en su entorno, parecen que nos pertenecen. Hoy la historia de la “Partida del Quint”, es nuestra historia.

HISTORIA  

La Asociación de Vecinos de dicho lugar, me pidió escribiera sobre el origen de la palabra “Quint”, que dio nombre a la Partida, en que se ubica dicha zona del pueblo.

En cuanto al origen del nombre, encontré una hipótesis, que es la que presenta mayor credibilidad, quien a resultas de un artículo publicado en la Revista Saitabi (1981) por Elena Pingarrón, se remonta a la época romana, cuando se refiere a dicha zona:

“Es en la época romana, cuando se practicó el sistema de “centuriatto”, con el fin de repartir en lotes las tierras cultivables… …La carretera de Quart a Mislata conserva la disposición romana…Se conoce desde antiguo la existencia de abundantes conducciones de agua de época romana que se alimentaban de los cauces mas próximos. En torno al Turia, las canalizaciones son numerosas…”

En conclusión, todas estas teorías, vienen a corroborar la existencia en dicha zona, de una parcelación y de una red de distribución de riego muy antigua, que fue explotada agrícolamente por una fundación de origen romano, sin descartar, la posible influencia ibérica.

Lo del nombre del “Quint”, habrá que esperar años mas tarde, con la llegada de los árabes y el periodo de la Reconquista Así se llega a época mas reciente, en donde las “Partidas” adquieren nombre, en función de su dependencia de origen o de la propiedad.
Aparecen ” les terres del Quint” y “les terres dels Franch” que responden a este planteamiento. Con el Derecho Foral Valenciano establecido por el Rey Jaime I, se produciría un mejor control de las tierras adscritas, que estamos analizando. El Rey iba a determinar en los “Fueros” a quienes les corresponderían los bienes tomados. En el caso de la alquería de Mislata, pasó a ser directamente dominio Real. Muchas de esas tierras recayentes a la parte de río, pasarían a mano del poderoso Sanç Llopis de Albero y posteriormente a otras familias. La propiedad dentro del régimen señorial, entendida como tal, venía definida por el historiador Ciscar Pallarés en los casos que nos afecta, como: “ Propiedad franca o alodial”y “Propiedad sometida a censo enfitéutico”

En el primero de los casos,” existía solo un propietario con pleno derecho sobre el bien, sin depender de ninguna relación con la comunidad, cuya obligación de tributar se limitaba a pagar el impuesto municipal, además del diezmo si se trataba de una cosa heredada.”. Es muy posible que dentro de la “Partida dels Franch” existían propietarios que debían su propiedad a la primera repartición efectuada por Jaime I en 1239.

En lo que respecta al segundo caso” cuando el propietario cede a otra persona el dominio útil de la tierra, reservándose el dominio directo y el derecho a percibir del enfiteuta una pensión en reconocimiento a este dominio…” Después de la Reconquista aparecen por primera vez, impuestos como: “Quint por cautivos”; “Quint por peix”, (que era la parte que recibía el monarca sobre el pescado), etc., Pero cuando los historiadores tienen un mayor conocimiento de los impuestos será a partir del siglo XVII Alguno como Jorge Correa Ballester publicaría en el libro “Historia Foral Valenciana” que: ”… en Mislata, existían derechos señoriales sobre tierras ” Santos Ramírez hace un análisis sobre las Rentas señoriales y su evolución, publicado en el libro /7 de la “ Colecció Estudis Histórics de Mislata , página 49, de lo que percibían los señores, en razón de su dominio:

“… un censo en especie, que podía ser proporcional a la recolección de ciertos frutos específicos, denominada partición de frutos, que dependía según que señoríos tanto en su existencia, como en la proporción. En Mislata como reseñan la totalidad de documentos consultados, y a lo largo de casi toda la historia del señorío, será de la quinta parte de ellos “.

No era de extrañar pues, que en los “ Establisment que se redactaron a principio del siglo XVII entre agricultores de la Villa y Baronía de Mislata y los posteriores receptores, se incluyera una obligada condición: “... y también que os mantengáis en dar y pagar la quinta parte de los frutos y explotaciones como de costumbre en la mencionada Villa al Conde ” Algunas otras poblaciones, como en el caso de Ribarroja del Turia, también tuvieron históricamente junto al río, tierras fértiles de labor, que todavía hoy, siguen llamándose del “Quint”, por la misma razón que hemos comentado de Mislata. Sin profundizar mucho más en el estudio y análisis, que historiadores han hecho sobre los impuestos que afectaban a los agricultores de Mislata, se llega a la conclusión de que la “Partida del Quint” tomó su nombre, en base a que desde muy antiguo, las familias de labradores que venían trabajando dicha “Partida”, se obligaron a entregar el “quint”, es decir, “ la quinta parte de lo recolectado, al propietario de la tierra, el señor Conde”.


EL POZO  

Muchos de los actuales mislateros todavía hemos llegado a conocer el pozo de agua en funcionamiento, pero la mayoría de los jóvenes, no conocen su existencia.
Basta acercarse a los límites de Mislata con el vecino pueblo de Quart, por detrás del Hospital Militar, para descubrir este pequeño edificio, que todavía se mantiene a pesar de los años transcurridos desde su construcción. El pozo muestra en la actualidad, un marcado deterioro y abandono, falto de mantenimiento y conservación, desde muchas décadas, desde que quedara fuera de uso.

El contemplarlo nos traslada a otra época, en la que significó mucho para Mislata y en especial, para los labradores. Resulta gratificante, recuperar del pasado, la vida y el encanto de este pozo artesiano de agua, que ayudó a mantener durante mucho tiempo, la riqueza agrícola de dicha “Partida”, siendo además abastecimiento de agua fresca y buena, para el consumo humano. Los más mayores recordaran que no sería hasta después de la II República, en 1924, cuando se instalaron las cañerías para facilitar el agua potable de las casas. Eran los tiempos de Juanito, el alcalde. Hasta entonces se recurría a los pozos, que la mayoría de las casas disponían en su interior

La gente acostumbraba ir al “Pou del Quint” o al pozo de la “Casa Gran” o a otros de marcada construcción moruna.
No sería al azar, el lugar de elección, donde se iba a construir el mismo.
En la “Partida del Quint” se encontraba una buena parte de la huerta de Mislata y lugar apropiado para el riego de los campos que se encontraban junto al río.
Para recuperar parte de su historia, tuvimos que recurrir a los cronistas de Mislata y entre ellos a Francisco Llopis “Choches”, que gracias a sus artículos, en los libros de fiestas, llegamos a conocer datos importantes desde sus inicios, hasta su cierre definitivo. Llopis escribiría:
“Su nombre oficial es “Pozo el Cristo de la Fé”. La Sociedad se constituyó y aprobó su Reglamento en Junta General el ocho de noviembre de 1914; y fue presentado en Gobierno Civil de Valencia para su inscripción el diecisiete de junio de 1915, año de su inauguración”


Mislata había tenido otro pozo de riego, que se llamó “Pozo de San Vicente”, ya desaparecido y que se construyó sobre la margen izquierda de la acequia madre de Mislata y a unos cien metros arriba del molino conocido de Cabot. Por entonces era frecuente que a los pozos de agua construidos se les bautizara con nombre de Santos y que mejor hacerlo con los patronos del pueblo. Algunos de ellos como: San Onofre en Quart, Virgen de la Salud en Chirivella, San Miguel de Soternes junto a la Misericordia, etc.
“ Constituida la Sociedad, que se denominó “Sociedad de Alumbramiento de Aguas del Pozo Cristo de la Fe”- partida del Quint- Mislata, es decir, nuestro “Pou del Quint”, se hicieron socios para el esfuerzo común los propietarios y arrendatarios de la partida del Quint, de la partida del Río y de tierras de Vara de Quart”
Unos aportaron trabajo, otros dinero y otros trabajo y dinero, siempre en proporción a las hanegadas que pensaban pode regar y… el Pozo se construyó, es decir, como entonces se hacía, se excavó y se excavó a mano”

“…era vital decidir el punto para perforar, es decir par excavar .Para esta delicada decisión se buscó a un “fraret”(fraile) que tenia fama de adivinar donde existía agua en el subsuelo y que era muy conocido por sus éxitos; se encargó de esta gestión de traerlo a nuestro término y Partida, don Vicente Querol Gimeno. Y vino y marcó tres puntos distantes entre sí unos 60 metros en donde se dijo se encontraría agua. Y comenzaron en uno de ellos, donde hoy está el Pozo, los trabajos de excavación con ilusión y esperanza; conforme se iba profundizando, la emoción, la inquietud y también el temor, aumentaban.

Y, por fin, afloró el agua… El agua resultó ser estupenda y muchos vecinos se trasladaban por la tarde con cántaros, garrafas o botijos al Pozo del Quint, para traer a sus hogares la fina y fresca agua. Esta costumbre duró muchos años.

Como datos de los que se tienen referencia y se pueden recordar son: el Presidente y el Secretario que firmaron el Reglamento de esta Sociedad de “Pozo el Cristo de la Fe”, es decir el “Pou del Quint”, fueron respectivamente, don Francisco Mateu Balbastre y don Vicente Porcar Sanmartín. La casa o “Caseta del Pou”, de una planta dentro de la cual queda ubicado y protegido el pozo y sus instalaciones, la construyó don Fernando Porta Sanmartín. La torreta situada encima de la caseta del Pozo, para la toma de energía eléctrica, fue obra del constructor, don Vicente Querol Gimeno. Actualmente el edificio, que está obsoleto, conserva en su fachada principal, de parte a parte de la misma, una inscripción en letras mayúsculas que dice:” Comunitat de Regants del Pou del Quint 1915”. Llopis nos recordaría, “…que aunque más tarde se colocarían unos ladrillos de cerámica en la misma fachada, con la imagen del Cristo de la Fe, patrono de Mislata, con una inscripción que decía “Pozo del Cristo de la Fe ”.

Lamentablemente al día de hoy, los ladrillos de cerámica, con la imagen del Cristo han desaparecido, debido a la mano de un “ladronzuelo” desaprensivo, quizá un coleccionista o de un amante de lo ajeno.

En el año de 1915 tuvo lugar la inauguración del Pozo, entre el jolgorio y fiesta que los mislateros ofrecieron con tal motivo. De aquella efeméride se recuerda la gran afluencia de niños, hijos de las familias de labradores que acudieron a dicho acto. No podían faltar las autoridades locales, destacando a Vicente Molina Esteve, alcalde de nuestra población y abuelo del último de los Molina, también alcalde; Juan Viedel, secretario del Ayuntamiento; párroco, Antonio Genovés, sustituto de Joaquín Martí Gadea” el rector de Mislata”; coadjutor, Miguel Quiles Agulló. Junto a ellos ,Vicente Porcar Sanmartín, a la edad de 25 años, tocado de sombrero y corbata.; y el presidente de la Sociedad, Francisco Barberá Arnau (?)
Mención aparte para Dolores Pallardó Mateu ”Doloretes” hoy casi centenaria, que todavía recuerda haber asistido a dicho acto a la edad de ocho años, junto a su padre y a su tío que por entonces pertenecían a la Sociedad de regantes del Pozo.

Pero llegó el día en que aquel manantial de agua fresca y buenísima agua, se viera amenazado por la llegada de los pantanos que comenzaron a llenarse con millones de litros agua, que iban a solucionar el problema del riego, haciendo que ya no tuviera razón de estar en funcionamiento, nuestro emblemático “Pou del Quint”.

De nada sirvieron las voces que clamaban insistentemente, que el Pozo, se pusiera en funcionamiento, quien durante décadas, tanto había significado para el pueblo. Pero estas voces, no tuvieron una respuesta favorable. Hoy la Asociación de Vecinos del “Quint” y personas amantes de la historia del pueblo, están intentando recuperar el edificio para su conservación y que pueda en un futuro formar parte del Patrimonio cultural de Mislata, dotándolo del acondicionamiento justo, para que pueda ser visitado o para un fin cultural, rodeado del entorno que durante tantos años tuvo. . Por cuanto significó para el pueblo de Mislata; por la relevancia de su huerta desaparecida; por las familias de labradores que lucharon por conservarlo, es hoy el “Pou del Quint” bastión de un pasado que debemos mantener y evitar su posible derribo. Sirva este artículo para unirme a esas voces, que desde diferentes estadios de opinión, desean como el que escribe, la restauración y conservación, del olvidado “Pou del Quint”.
Lista de socios del Pozo que comparecieron a la firma de la escritura de la constitución civil de regantes:
Francisco Balbastre Arna l (deber ser Arnau), calle de la Pelota nº 16
José Llopis Ruíz , plaza de la Moreria nº 9
Antonio Mateu Soria , calle Mayor nº 20
Vicente Pallardó Cones , calle Mayor nº 3
Luis Porcar Aguilar , calle Buen Pastor nº 13
Manuel Llopis Molina , plaza Mayor nº 2
Luis Lluna Porcar , plaza Mayor nº 14
Rafael Royo Royo , calle Esteve nº 11
Silvino Barberá Benavent , calle de la Pelota nº 8
Rafael Balbastre Esteve , calle Mayor nº 37
José Esteve Rocher ,, calle del Emparrado nº 4
Tomás Juan Esteve , calle de Martín, nº 7


Este texto ha sido desarrollado por Luis Mañas